sábado, 22 de agosto de 2009
JORNADAS DE ESTAMPADO
Se realizaran Jornadas de Estampado de Camisetas, lleva la tuya
Donde y Cuando:
Universidad Distrital, Lunes 7 de septiembre. Sede la 40.
Todos los Jueves en la Universidad Nacional:
Jueves 3 de septiembre. ECONOMIA
Jueves 10 de septiembre. VETERINARIA
Jueves 17 de Septiembre. ENFERMERIA.
Jueves 24 de Septiembre y 8 de Octubre. CIENCIAS HUMANAS
Octubre 1. MEDICINA
Universidad Pedagogica. Lunes 14 de Septiembre.
Por confirmar Universidad Autonoma el 21.
PORQUE EL PENSAMIENTO CRITICO NO ES TERRORISMO
VAMOS EN DEFENSA DE LA LIBERTAD DE MIGUEL ANGEL BELTRAN
Donde y Cuando:
Universidad Distrital, Lunes 7 de septiembre. Sede la 40.
Todos los Jueves en la Universidad Nacional:
Jueves 3 de septiembre. ECONOMIA
Jueves 10 de septiembre. VETERINARIA
Jueves 17 de Septiembre. ENFERMERIA.
Jueves 24 de Septiembre y 8 de Octubre. CIENCIAS HUMANAS
Octubre 1. MEDICINA
Universidad Pedagogica. Lunes 14 de Septiembre.
Por confirmar Universidad Autonoma el 21.
PORQUE EL PENSAMIENTO CRITICO NO ES TERRORISMO
VAMOS EN DEFENSA DE LA LIBERTAD DE MIGUEL ANGEL BELTRAN
jueves, 20 de agosto de 2009
Ahora me llevan a mi
Primero se llevaron a los comunistas
pero a mi no me importó
porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mi no me importó
porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mi no me importó
porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mi
pero ya es tarde.
Bertold Bretch
pero a mi no me importó
porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mi no me importó
porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mi no me importó
porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mi
pero ya es tarde.
Bertold Bretch
sábado, 15 de agosto de 2009
VISITAR A UN PRESO EN COLOMBIA
Nadie está exento de caer en las garras del sistema carcelario de Colombia, pero no por eso debería estar condenado a la violación de sus derechos humanos en las penitenciarías colombianas. Doy por hecho que ya se ha documentado bastante al respecto. En el entendido que al menos una vez en la vida se les ha pasado por la mente a la dirigencia de este país que el sistema penitenciario es anacrónico e inservible, un fracaso histórico, que es estúpido pensar que en verdad rehabilite la actitud delincuencial o que el inocente que caiga en sus garras salga de allí sin recibir mella en su cosmovisión, con el agravante de los perjuicios familiares de toda índole. Qué fácil resulta escribir sobre Colombia desde Paris, véase Eduardo Mackenzei, con base en las publicaciones de prensa como si fuera el catalejo más fiable para emitir juicios sin untarse de calle. En fin, ¿Qué tal ser osados en darnos la posibilidad de pensar en sustitutos penales, sanciones punibles alternativas? ¿Por qué no se apela al Principio de Oportunidad que tanto esgrime el Fiscal General de la Nación?
Pero lo que hoy me ocupa no es la situación del interno sino de quien debe someterse a una seguidilla de vejámenes para poder visitar a su familiar caído en desgracia. A estas alturas no sé quien esté pagando peor condena, si el presidiario o quien lo visita. Voy a ser puntual refiriéndome a la penitenciaría Cárcel Nacional Modelo, en Bogotá, Colombia. Y aún me focalizo más, ubiquémonos en un domingo, día asignado a las mujeres para la visita.
Para iniciar debe haber un listado de visitantes autorizados con vigencia de tres meses. El sistema de registro de visitantes es absolutamente ineficiente, paquidérmico y violento. Es sintomático de la ineptitud. Eso se refleja en las interminables filas a las que son sometidas las mujeres que pretenden realizar una visita. De manera inhumana, las primeras señoras deben llegar al sitio a eso de las 3:00 de la madrugada, si aspiran a que su ingreso se haga efectivo a las 9:00 a.m. Esto es un decir, porque para ser fiel a la realidad, las señoras deben arribar desde el día anterior con miras a ser estampados en su cuerpo la autorización de entrada. Allí no hay consideración alguna con personas discapacitadas, ni con la tercera edad, ni con embarazadas y mucho menos con niños o niñas. Pueden desfallecer en el tumulto, en las apreturas y ante las inclemencias del clima, sea un frio desintegrador, un sol devastador o un aguacero torrencial y ninguna autoridad hará un guiño que restituya la dignidad de estas personas. Eso gesta una mafia en la venta de turnos. Inicialmente esperan que sean marcadas como a la usanza del ganado con unos sellos que a medida que cambia la fila, aumentan hasta llegar a parecer extravagantes tatuajes dignos del programa televisivo American Ink.
Son 6 horas soportando filas inacabables. La zona se caracteriza por la fetidez de sus olores, la hilera se debe hacer junto a las alcantarillas que hieden putrefacto, la presencia de lumpen y el merodeo de vendedores ambulantes que comercian desde un lapicero con tinta apenas suficiente para escribir tres renglones, como el alquiler de chancletas servicio de guardarropa o comisión por ingresar artículos prohibidos al recinto carcelario hasta la venta de vales para carne por parte de los mismos guardianes del Inpec, quienes exhiben fajos de billetes de manera similar al comportamiento típico de un mafioso. Además del tráfico de objetos que se realiza entre guardias y vecinos del lugar para que de acuerdo a sus tarifas y la capacidad económica de la familia se ingresen artículos casi clandestinos al interno.
Ya adentro, si la chica ha superado el impacto psicológico del manoseo en la requisa, la exploración de zonas más que íntimas, ha de someterse a las guardianas quienes atropellan de manera atroz al visitante en la revisión de la comida que se ingresa. Depende del estado de ánimo de quien allí se encuentre revisando las vasijas. Algunos alimentos son obligados a botarlos, de hecho los corredores están tapizamos con la comida rechazada. Entre tanto los noticieros ganan audiencia exhibiendo imágenes de niños que mueren de hambre o se alimentan con papel periódico picado remojado en “aguadepanela”. Suceden casos como el siguiente: una dama lleva verduras en su bolsa y le es autorizada la entrada, pero otra mujer lleva el mismo alimento y no le autorizan la entrada. ¿Cuál es el rasero de medida? Quien dio investidura a las guardianas para que humillen al visitante? En definitiva, es abiertamente violatorio de los Derechos Humanos, arremete contra la dignidad, convierte el acto de visita en una especie de neo-esclavitud, y los tratos son crueles y degradantes. De otra parte, me quedo corto apenas mencionando el vulgar manoseo al que someten a las chicas en otras cárceles como si tuviesen la inmunidad para cometer abuso sexual sin que la ley les castigue. A mí por ejemplo me hicieron desnudar por completo en un cubículo a puerta cerrada. Y a la salida como arreando ganado vociferan modismos, cual cowboy criollo: ”eche, eche, eche”, apurando el desalojo.
Escribo esto con pseudónimo porque quien se atreve a emitir su voz de protesta por sobre los techos del mundo, será señalado en sus próximas visitas y tendrá un familiar aún más encarcelado dentro de la cárcel.
Nadie en el Estado tiene un mínimo de ética profesional que lo motive a diseñar soluciones acorde con el respeto al ser humano. Al menos alguien debería inventar un resentimientometro para que en la selección del talento humano descarten rencorosos en la guardia. En una era enteramente digitalizada, con conectividad permanente, con un cambio de paradigmas producto de esa revolución on-line, es vergonzoso que un país perpetúe semejantes condiciones.
SENYASSI
Pero lo que hoy me ocupa no es la situación del interno sino de quien debe someterse a una seguidilla de vejámenes para poder visitar a su familiar caído en desgracia. A estas alturas no sé quien esté pagando peor condena, si el presidiario o quien lo visita. Voy a ser puntual refiriéndome a la penitenciaría Cárcel Nacional Modelo, en Bogotá, Colombia. Y aún me focalizo más, ubiquémonos en un domingo, día asignado a las mujeres para la visita.
Para iniciar debe haber un listado de visitantes autorizados con vigencia de tres meses. El sistema de registro de visitantes es absolutamente ineficiente, paquidérmico y violento. Es sintomático de la ineptitud. Eso se refleja en las interminables filas a las que son sometidas las mujeres que pretenden realizar una visita. De manera inhumana, las primeras señoras deben llegar al sitio a eso de las 3:00 de la madrugada, si aspiran a que su ingreso se haga efectivo a las 9:00 a.m. Esto es un decir, porque para ser fiel a la realidad, las señoras deben arribar desde el día anterior con miras a ser estampados en su cuerpo la autorización de entrada. Allí no hay consideración alguna con personas discapacitadas, ni con la tercera edad, ni con embarazadas y mucho menos con niños o niñas. Pueden desfallecer en el tumulto, en las apreturas y ante las inclemencias del clima, sea un frio desintegrador, un sol devastador o un aguacero torrencial y ninguna autoridad hará un guiño que restituya la dignidad de estas personas. Eso gesta una mafia en la venta de turnos. Inicialmente esperan que sean marcadas como a la usanza del ganado con unos sellos que a medida que cambia la fila, aumentan hasta llegar a parecer extravagantes tatuajes dignos del programa televisivo American Ink.
Son 6 horas soportando filas inacabables. La zona se caracteriza por la fetidez de sus olores, la hilera se debe hacer junto a las alcantarillas que hieden putrefacto, la presencia de lumpen y el merodeo de vendedores ambulantes que comercian desde un lapicero con tinta apenas suficiente para escribir tres renglones, como el alquiler de chancletas servicio de guardarropa o comisión por ingresar artículos prohibidos al recinto carcelario hasta la venta de vales para carne por parte de los mismos guardianes del Inpec, quienes exhiben fajos de billetes de manera similar al comportamiento típico de un mafioso. Además del tráfico de objetos que se realiza entre guardias y vecinos del lugar para que de acuerdo a sus tarifas y la capacidad económica de la familia se ingresen artículos casi clandestinos al interno.
Ya adentro, si la chica ha superado el impacto psicológico del manoseo en la requisa, la exploración de zonas más que íntimas, ha de someterse a las guardianas quienes atropellan de manera atroz al visitante en la revisión de la comida que se ingresa. Depende del estado de ánimo de quien allí se encuentre revisando las vasijas. Algunos alimentos son obligados a botarlos, de hecho los corredores están tapizamos con la comida rechazada. Entre tanto los noticieros ganan audiencia exhibiendo imágenes de niños que mueren de hambre o se alimentan con papel periódico picado remojado en “aguadepanela”. Suceden casos como el siguiente: una dama lleva verduras en su bolsa y le es autorizada la entrada, pero otra mujer lleva el mismo alimento y no le autorizan la entrada. ¿Cuál es el rasero de medida? Quien dio investidura a las guardianas para que humillen al visitante? En definitiva, es abiertamente violatorio de los Derechos Humanos, arremete contra la dignidad, convierte el acto de visita en una especie de neo-esclavitud, y los tratos son crueles y degradantes. De otra parte, me quedo corto apenas mencionando el vulgar manoseo al que someten a las chicas en otras cárceles como si tuviesen la inmunidad para cometer abuso sexual sin que la ley les castigue. A mí por ejemplo me hicieron desnudar por completo en un cubículo a puerta cerrada. Y a la salida como arreando ganado vociferan modismos, cual cowboy criollo: ”eche, eche, eche”, apurando el desalojo.
Escribo esto con pseudónimo porque quien se atreve a emitir su voz de protesta por sobre los techos del mundo, será señalado en sus próximas visitas y tendrá un familiar aún más encarcelado dentro de la cárcel.
Nadie en el Estado tiene un mínimo de ética profesional que lo motive a diseñar soluciones acorde con el respeto al ser humano. Al menos alguien debería inventar un resentimientometro para que en la selección del talento humano descarten rencorosos en la guardia. En una era enteramente digitalizada, con conectividad permanente, con un cambio de paradigmas producto de esa revolución on-line, es vergonzoso que un país perpetúe semejantes condiciones.
SENYASSI
¿REALIDAD O IMAGEN? NI UNA NI OTRA TIENEN DERECHO A ATENTAR CONTRA UN INOCENTE
Ahora, con la situación ocurrida a Miguel Ángel Beltrán Villegas, intelectual sindicado con el alias de “Jaime Cienfuegos”, y frente a un mosaico de medios de comunicación que registran el hecho como su gran noticia, siento que debo escribir lo que a continuación escribo.
En un mundo inundado por los medios de comunicación, absolutamente polifónico, con muchos estímulos audio-visuales bombardeando nuestras mentes, es lógico pensar que las personas tiendan a confundir realidad con imagen. Una imagen puede ser considerada como la realidad cuando en verdad no pasa de ser una interpretación que alguien hace de la realidad. De hecho nuestra realidad particular no es otra cosa que la imagen subjetiva que cada uno se hace de la vida. Hasta ahí no existe mayor inconveniente, cada uno utiliza el prisma que desee para ver el arcoíris o la tarde gris, según sea el caso. El lío aparece cuando se trata de homogeneizar la imagen a través de los medios de comunicación. Cuando la imagen de los comunicadores se impone imperativamente en el pensamiento de la gran masa. Y peor aun cuando se lleva a considerar que esa imagen es la verdad. Algunos sectores de la sociedad no cuestionan un ápice de lo que los medios de comunicación presentan. Hay quienes piensan que si aparece en televisión tiene total veracidad. Si la fotografía o el video lo muestran es porque así sucedió. Pero, así como la tecnología nos ha permitido comunicarnos al instante con el mundo entero, también ha provocado incomunicación en la medida que facilita la distorsión del mensaje, manipulando a favor de finalidades “non sanctas”.
Ya no es necesario ser un experto en informática o en paquetes de software sobre diseño gráfico para alterar una fotografía. Perfectamente se puede hacer aparecer a un sujeto en un lugar que nunca visitó o vestir con un atuendo que nunca portó o estar acompañado de alguien a quien nunca conoció. Es totalmente viable en la actualidad que la voz de una persona sea fragmentada y editada en frases cortas para armar una conversación que jamás se sostuvo. Tan es posible que un personaje de una película hable con un muerto de otra época, frente a frente, como que una persona del común esté de cuerpo presente en una rueda de prensa con el Primer Ministro Británico, aunque nunca en la realidad nunca haya salido de su pueblito natal.
Y, sin embargo, he desglosado una serie de posibilidades de imágenes audio-visuales, pero también es fundamental comentar las imágenes mentales que pueden inducir los medios en la cabeza inerme del espectador. La exposición de noticias se hace tal como una puesta en escena melodramática. No es gratuito que primero se hable de un acto de violencia guerrillero y a continuación se presente la noticia de la captura de un sindicado a quien aun no se le ha probado su culpabilidad. El espectador estará ya influenciado por la anterior información y con bronca pedirá su cabeza sin necesidad de un juicio.
¿Qué descubriríamos si nos diésemos a la tarea de cronometrar el tiempo de pantalla en un noticiero de un representante del gobierno que sea accionista de la empresa dueña del noticiero versus la exposición de alguien que sea de la oposición? Y si nos ocupamos del tipo de lenguaje que utilizan los periodistas para referirse a sus temas estaríamos ante una exhibición de discriminación de género, ante una visión clasista, ante una violación de la presunta inocencia, etc., etc .
La invitación aquí es a tomar distancia de posiciones parcializadas que condenen inocentes, que estigmaticen seres, organizaciones, colectivos, regiones y hasta países. “Si me clasificas me niegas” dijo Soren Kierkegaard. Esas asociaciones mentales en las cuales se da por cierta una afirmación unilateral, en las cuales se meten en una misma bolsa a quienes tengan formas de pensamiento diferente, están generando la más acérrima violencia en Colombia. Desde el mismo vecino que le quita el saludo a un padre cuyo hijo apenas es sindicado hasta aquellos grupos armados que sin mediar pregunta van ajusticiando inocentes, son formas de creerse todas las imágenes que nos manipulan y actuar inmersos en un bazar de idiotas que se pudren en una ciénaga de sangre, al estilo más burdo de hordas primitivas carentes de razonamiento y en total degradación, condenadas a la autodestrucción, con la única alternativa propia del escorpión: inocularse su propio veneno para fenecer.
JOHN HENRY VÁSQUEZ CALDERÓN
En un mundo inundado por los medios de comunicación, absolutamente polifónico, con muchos estímulos audio-visuales bombardeando nuestras mentes, es lógico pensar que las personas tiendan a confundir realidad con imagen. Una imagen puede ser considerada como la realidad cuando en verdad no pasa de ser una interpretación que alguien hace de la realidad. De hecho nuestra realidad particular no es otra cosa que la imagen subjetiva que cada uno se hace de la vida. Hasta ahí no existe mayor inconveniente, cada uno utiliza el prisma que desee para ver el arcoíris o la tarde gris, según sea el caso. El lío aparece cuando se trata de homogeneizar la imagen a través de los medios de comunicación. Cuando la imagen de los comunicadores se impone imperativamente en el pensamiento de la gran masa. Y peor aun cuando se lleva a considerar que esa imagen es la verdad. Algunos sectores de la sociedad no cuestionan un ápice de lo que los medios de comunicación presentan. Hay quienes piensan que si aparece en televisión tiene total veracidad. Si la fotografía o el video lo muestran es porque así sucedió. Pero, así como la tecnología nos ha permitido comunicarnos al instante con el mundo entero, también ha provocado incomunicación en la medida que facilita la distorsión del mensaje, manipulando a favor de finalidades “non sanctas”.
Ya no es necesario ser un experto en informática o en paquetes de software sobre diseño gráfico para alterar una fotografía. Perfectamente se puede hacer aparecer a un sujeto en un lugar que nunca visitó o vestir con un atuendo que nunca portó o estar acompañado de alguien a quien nunca conoció. Es totalmente viable en la actualidad que la voz de una persona sea fragmentada y editada en frases cortas para armar una conversación que jamás se sostuvo. Tan es posible que un personaje de una película hable con un muerto de otra época, frente a frente, como que una persona del común esté de cuerpo presente en una rueda de prensa con el Primer Ministro Británico, aunque nunca en la realidad nunca haya salido de su pueblito natal.
Y, sin embargo, he desglosado una serie de posibilidades de imágenes audio-visuales, pero también es fundamental comentar las imágenes mentales que pueden inducir los medios en la cabeza inerme del espectador. La exposición de noticias se hace tal como una puesta en escena melodramática. No es gratuito que primero se hable de un acto de violencia guerrillero y a continuación se presente la noticia de la captura de un sindicado a quien aun no se le ha probado su culpabilidad. El espectador estará ya influenciado por la anterior información y con bronca pedirá su cabeza sin necesidad de un juicio.
¿Qué descubriríamos si nos diésemos a la tarea de cronometrar el tiempo de pantalla en un noticiero de un representante del gobierno que sea accionista de la empresa dueña del noticiero versus la exposición de alguien que sea de la oposición? Y si nos ocupamos del tipo de lenguaje que utilizan los periodistas para referirse a sus temas estaríamos ante una exhibición de discriminación de género, ante una visión clasista, ante una violación de la presunta inocencia, etc., etc .
La invitación aquí es a tomar distancia de posiciones parcializadas que condenen inocentes, que estigmaticen seres, organizaciones, colectivos, regiones y hasta países. “Si me clasificas me niegas” dijo Soren Kierkegaard. Esas asociaciones mentales en las cuales se da por cierta una afirmación unilateral, en las cuales se meten en una misma bolsa a quienes tengan formas de pensamiento diferente, están generando la más acérrima violencia en Colombia. Desde el mismo vecino que le quita el saludo a un padre cuyo hijo apenas es sindicado hasta aquellos grupos armados que sin mediar pregunta van ajusticiando inocentes, son formas de creerse todas las imágenes que nos manipulan y actuar inmersos en un bazar de idiotas que se pudren en una ciénaga de sangre, al estilo más burdo de hordas primitivas carentes de razonamiento y en total degradación, condenadas a la autodestrucción, con la única alternativa propia del escorpión: inocularse su propio veneno para fenecer.
JOHN HENRY VÁSQUEZ CALDERÓN
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